lunes, 1 de abril de 2013

Adiós, marzo...

Ya ha pasado. Ya se fue. Ya se terminó un mes repleto de cosas bonitas. 

En marzo celebro mi cumpleaños. Y aunque no es una fecha que me guste locamente, este año ha sido especial, ha sido diferente en cuanto a sentimientos porque me ha gustado mucho ese día. Tuve regalos muy bonitos y especiales. 

En marzo celebramos el Día de la Mujer. Tengo dos opiniones sobre la celebración internacional de este día pero como soy mujer me gusta que en el calendario haya un día para nosotras, para nuestras antepasadas que hicieron que hoy vivamos mejor, para acordarnos de todas esas mujeres que no tienen la misma suerte o posibilidades que nosotras...

En marzo se eligió una fecha para celebrar el día de la Felicidad. No sabía que este día existía. ¿Inventamos días porque necesitamos celebrar cosas? ¿Estamos faltos de celebrar o recordar que somos felices con lo que somos? ¿Con lo que tenemos? En cualquier caso, todos los días doy gracias a Dios por todo lo que tengo y soy feliz.  Inmensamente feliz. 

En Valencia, la tierra donde nací y donde tan solo estuve los primeros cuatro años de mi vida se celebran las Fallas y no se hacen en otro mes que no sea en marzo donde se celebra, claro está, la festividad de San José. 

En el tercer mes del año, nos acordamos de las personas con Síndrome de Down y de la Poesía tan necesaria a veces. Celebramos también el día Mundial del Agua, del Teatro...

Este año la Semana Santa ha caído en marzo. Semana de Pasión donde las haya y tuvimos un nuevo Papa.

Y es un mes donde se termina el invierno y empieza la primavera, dos estaciones del año tan opuestas y con tanto encanto cada una. 

Marzo, has sido bueno conmigo y yo tan contenta de haber nacido en el que para mí es el mejor mes del año.  

El año que viene quiero que seas igual de especial...

miércoles, 20 de marzo de 2013

Redes

Si a estas alturas dijera que me ha hecho ilusión leer un tuit bonito sobre mi no sería nada nuevo, si digo que ha sido de una persona que no conozco personalmente, tampoco. Y es que, a muchos, eso ya no le sorprende. Nos estamos acostumbrando a tener seguidores en el blog, en facebook, en twitter en cualquier medio digital. 

A mi me sigue sorprendiendo ese tipo de mensajes. El que he leído hace unas horas es de una chica que no conozco personalmente, no la he visto en mi vida y tampoco nos hemos cruzado por la calle porque ni siquiera vivimos en la misma ciudad. Hemos intercambiado varios mensajes, nos hemos caído bien y sin más escribió algo bonito para mi.

Y a mi me ilusiona.

Soy de las que si van a escribir un comentario lo piensa antes, si mando un beso es sincero y si algo no me gusta lo digo pero sin ofender. ¿No hacemos eso en la vida real? 

Me gustan las redes sociales y soy lo más activa posible en ellas. No le veo sentido estar en una red y no aportar nada, no escribir nada, no compartir nada. En la red he conocido a gente fantástica y gente fantasma. De estos últimos para qué hablar. Gente importante. Me gusta interaccionar con las personas a las que sigo, agradecer a los que me siguen a mi. Gracias al mundo 2.0 he podido acercarme a gente que creía que jamás lo haría. Es curiosísimo estar en tu casa, en el sofá, con la chimenea encendida o en la terraza tomando un café y poder estar hablando con alguien que está en Madrid o Nueva York. 

Me hago la siguiente pregunta, ¿Nos acercaríamos a una persona desconocida en la calle para decirle cualquier cosa? En la red, si alguien escribe "hoy estoy triste" "tengo un bajón" "vaya chasco de día"... las preguntas y los "ánimo" se multiplican, si vemos en una cafetería, centro comercial, autobús o en cualquier sitio a alguien que lo está pasando mal ¿Le preguntamos que le pasa? ¿Le damos ánimos? Para nada, al menos yo no soy capaz, sin embargo con un teclado y una pantalla por delante si. 

¿Preferimos el contacto a través de una red social? ¿Somos nosotros realmente? ¿Son amigos verdaderos los que, como nosotros, están detrás de una pantalla?  Yo tengo experiencias muy buenas gracias a la red y otras no tanta. Lo que si es cierto es que esta forma de comunicarse, buscar información y relacionarse es una maravillosa ventana al mundo. 

Soy una persona tímida y si me dicen algo bonito me quedo cortada, me pongo colorada y es curiosísimo pero en la red siento lo mismo. 

¿Es mejor esta forma de comunicarse y conocer gente que la del contacto físico? 




lunes, 25 de febrero de 2013

Sentidos

Cuando me casé, la florista que me hizo el ramo de novia me regaló otro porque, según me dijo, era muy agradable vestirse de novia oliendo a flores frescas. Y tuvo razón. No es que me descubriera el mundo de los sentidos, pero a partir de ese momento le presto mucha más atención a los recuerdos y sensaciones que un olor puede darme. 

Hay olores que me transportan a una época, a un año, a una sensación agradable o desagradable. Y eso mismo me pasa cuando miro una fotografía de una comida, una bebida, una ciudad...Ahora las fotos tienen además olores. Nunca antes había reparado en lo bien que huele una panadería desde que por primera vez estuve en París y entré en una. Ese olor a croissant recién hecho, a pan. Y mirando mis fotos de mi luna de miel algunas tienen ese olor. A veces para desayunar me preparo el desayuno que tomábamos en París y qué recuerdos ¿tendré alma de parisina? 

Olores que me evocan recuerdos importantes como el algodón de azúcar, las palomitas, el chocolate de determinado sitio, la paella de Valencia que aparte de buena olía mmmmmm...

He aprendido a disfrutar del olor, a asociarlo con un momento que no quiero olvidar. Tengo una nueva costumbre-manía, y no es otra que ducharme los fines de semana con un gel de un olor rico y diferente al del resto de la semana, ¿tontería? No lo se, pero es abrir el bote del gel, olerlo y pensar en el fin de semana. Olores como a fresa, melocotón, cítricos...

El olor del metro no es agradable, para nada, pero a mí me trae muy buenos recuerdos. Hay librerías que huelen genial y entro solo para oler, el olor de una sala de cine que te invita a que te sientes en una de las butacas, el olor de un museo hace que el arte lo veas de otra manera, el olor de una velas de una cena especial...

Por cierto, hace unos día volví a abrir una caja de ceras Manley y sin pensarlo me vi en mi mesa de 6º de E.G.B. haciendo un mural...

Es o no es bonito. 

sábado, 2 de febrero de 2013

Feliz Vida.

He estado en la unidad de cuidados intensivos de un hospital acompañando a un familiar muy cercano a mi. Es la primera vez que he estado en la UCI y no quiero estar más allí, al menos no como familiar que espera. Porque es horroroso. Ya no solo porque sufres por quien tienes allí, sino por la cantidad de gente que lo pasa mal. 

Gente que con las horas, los días que pasan allí te cuentan sus situaciones, el por qué han coincidido conmigo en su sitio como aquel. Esa sala es un lugar donde las horas pasan pero muy lentamente, donde cada vez que se abre la puerta das un pequeño saltito y cuando sale el médico con cara de dar malas noticias suspiras si no dice tu nombre. Esa sala debería ser visitada cuando nos preocupamos por memeces de la vida cotidiana.

Las horas de visita, bueno, los minutos de visita no llegan y cuando lo hacen se pasan en un tris. Y te preguntas ¿Qué hago? ¿Entro? ¿Estoy preparada para ver algo así? Y entras, lloras y llegas a la conclusión que mejor no haber entrado. Y en ese momento piensas en la suerte que tienes de estar sana. Con problemas que tienen fácil solución, pero la salud, como te falle la salud todo va cayendo como una montaña de espuma cuando pierde fuerza. 

Es curiosa la unión que se forma entre las personas que lo pasan mal. El consuelo que nos damos los unos a los otros. Los buenos deseos de recuperación. El sentimiento que nos provoca cuando, tras la visita, muchos salen con caras de decepción porque la mejoría no se ve aunque el médico te dice que evoluciona. 

Todo el mundo debería ver aquello para aprender a valorar lo que tenemos. Para cuidar a nuestros seres queridos, pasar con ellos el mayor tiempo posible.

Afortunadamente todo salió bien. De la UCI, mi familiar pasó a planta y ya está en casa. Y a mi me ha servido de mucho compartir con aquellas personas que tal vez sigan allí esas horas interminables, porque me han hecho recordar la suerte que tengo, no solo por haberlos conocido, sino porque estoy al 100% para enfrentarme a lo que sea. 

Feliz Vida. 


miércoles, 23 de enero de 2013

De frente

Hay más gente de la cuenta que no va de frente. Hay gente que aprovecha el anonimato para insultar y descargar toda la mala uva que lleva dentro. Sí, hay mucho de eso todavía. Y es triste. Muy triste. 

Llevo tiempo leyendo blogs. Los leo tanto de egobloggers como literarios. Al principio veía muchos de ellos, con el tiempo me he quedado con los que considero que me aportan algo. Pocas veces comento en un blog. Si lo hago es porque tengo algo que decir. 

Hace unos días una chica cerraba su famosísimo blog, necesita descansar y ha decidido parar. Lleva tres años aguantando insultos detrás del conocido anónimo. No lo cierra por este motivo, ella está por encima de la falta de respeto. Los motivos son otros y tiene todo el derecho a reservarlo en su intimidad. 

Hay gente que usa la libertad de expresión para insultar gratuitamente. Una noche hablaba de este tema con una buena amiga mía. Me decía algo así como "¿Qué tendría que criticarle yo a otra persona sobre su físico? Cada uno es como es."

Ya hay que tener mala uva para sentarte y empezar a teclear cosas horribles. De acuerdo, están expuestas como lo estoy yo ahora y se puede opinar. Pero ¿Qué hay de la educación? Si algo no me gusta de lo que la egoblogger en cuestión nos muestra es tan sencillo como decir por ejemplo que no te gusta esa prenda, no es de tu estilo, no te gusta el color... pero de ahí al insulto personal, a la descalificación gratuita va un trecho. Largo.

Yo tuve un anónimo desagradable. Me lo dejaron en un post sobre un experimento que puse en marcha en Navidad. Contaba que quería ver qué personas me felicitaban las fiestas de forma original. El grosero comentario venía a decir así como que tal vez nadie me felicitaría y a ver, pudo pasar pero ¿Qué necesidad tiene esa desagradable persona de escribir eso? ¿Me desea eso realmente? Lo peor no es eso. Lo malo es que se oculta como un cobarde. Cuando lo leí no quise publicarlo pero me dije ¡Qué narices! Los comentarios indeseables y maleducados también hay que ponerlos. Y lo publiqué. ¿Por qué no hacer feliz a una persona amargada que descarga su mala leche en el teclado? A mi me gusta hace feliz a la gente y más si son celosas y amargadas, me gusta ponerle el puntito de azúcar en su desgraciada actitud. 

De verdad, si vuelvo a tener un anónimo querría que me dijera su nombre porque la gente tiene que dar la cara, hay que ir de frente. Lo otro está muy, pero que muy feo.






viernes, 11 de enero de 2013

Sangre fría.

Manuel Mota ha decidido acabar con su vida clavándose un cuchillo en el corazón. Lo primero que se me vino a la mente fue la sangre fría y el valor en igual medida que tuvo que tener para hacer una cosa así. 

Las informaciones arrojan datos como que padecía episodios de depresión. Le preocupaba el trabajo aún siendo un diseñador de nombre, con amigos importantes y muy respetado en el mundo de la moda. Muchas novias lo habían elegido para casarse en el día más feliz de cualquier mujer. 

Tuvo la sangre fría de escribir tres cartas. Ir a trabajar y mostrarse bien. Meterse en un baño de un centro de salud y acabar con el genio del traje de novia. 

Fue cuidadoso y no quiso hacer sufrir más de lo necesario a sus familiares y pareja. 

Hay que tener mucho cuidado con la depresión. Entender a quien la padece. Es la llamada "enfermedad del alma". El dinero no lo puede comprar todo. El dinero no cubre todas las necesidades. Las necesidades del alma no entienden de montañas de euros. 

Dicen que al diseñador no le hacía feliz su trabajo. Un trabajo que había hecho felices a miles de mujeres. Famosas y anónimas. 

Sólo él sabe lo que realmente le pasó, lo que su mente de artista guardaba. ¿Qué le faltaba? Se supone que tenía un trabajo admirado y envidiado a la vez con una proyección en el tiempo. Dicen que era feliz con su pareja. Nunca se sabrá. Se especulará, se supondrá...pero no sabremos mucho más. Los genios son así. 

 Manuel Mota se ha ido sin glamour alguno pero teniendo mucha, mucha sangre fría...



viernes, 4 de enero de 2013

Para todos el día de Reyes, para mí...

El día 6 de Enero es fiesta. Es especial porque descubrimos lo que los Reyes Magos nos han traído. Pero desde hace 6 años, para mi tiene otro significado. Otro color. 

Hace 6 años los Reyes Magos me trajeron un marido. ¿Hay regalo mejor? ¿Puede ser más especial para mi este día? Ya no hay regalos que superen a éste. No hay Louboutin, Dior, Chanel, Tiffany...que supere esto. Este regalo vale más que cualquier cosa. Y es curioso porque ya no nombro el día 6 como el día de Reyes, no, ahora lo llamo "el día de mi aniversario de boda".

Los demás están contentos con este día, yo estoy FELIZ. Me parece que es una fecha original y preciosa para celebrar una boda. Mi boda. Ese día me acompañaron alrededor de 150 personas, las justas, hizo un día de sol precioso. En el banquete comimos de postre roscón. Y desde ese momento el día de Reyes tomó otro significado para mí. 

Con los días pierdes la ilusión de los regalos que te hicieron, pero con un marido como el mío eso no pasa jamás. Lo mejor de celebrar este día es, abrir los regalos, desayunar roscón y salir a celebrar nuestro aniversario de boda. 

Ya hemos cumplido 6 años. Han pasado 6 años desde el día de nervios, ilusión, emoción...6 años de nuestro viaje a París.

Está claro que los Reyes no son los padres, al menos los míos no...

¡Felices Reyes para todos!